La mujer, de 29 años,
entró en la tienda tras una clase de equitación. Un vigilante le exigió que se marchara, porque otro cliente se había quejado de su olor.
La amazona era cliente asidua de la tienda, y en cinco años nunca se quejaron de su atuendo. Según los responsables de la tienda, la echaron porque tenía estiércol...
