El objetivo es el de evitar que vehículos cargados de explosivos puedan penetrar en la zona.
El muro tendrá
entre diez y quince kilómetros de extensión y
una altura cercana a un metro, y dispondrá de, al menos, siete puertas de acceso, en las cuales se establecerá un fuerte dispositivo de seguridad y se colocarán cámaras de vigilancia y detectores.
Los vehículos normales podrán acceder al recinto amurallado sólo por la entrada principal, que será custodiada por agentes.
El proyecto costará alrededor de
100 millones de dólares:
